jueves, 26 de abril de 2012

             El hombre que se convirtió en caricatura
                                  Toño Salazar
                                   (1897-1986)
                            Por: Antoine D. Chasse
    "Siempre terminamos por parecernos a nuestro retrato"
                                                                                  Van Dogen


Sin duda Toño Salazar ha sido en el trayecto del siglo XX uno de los más grandes caricaturistas que ha tenido el mundo. Descubrió el claroscuro inédito, el gesto revelador, la pista del complejo carácter de cada uno de sus personajes. Toño quien con una pluma y un trozo de papel inmortalizó a los inmortales y desnudó a los opresores. Palabras habían pocas, todo lo decía su caricatura. - " Los dibujantes que no nos hemos cortado la mano, sabemos que el dibujo tiene una voz emocionada y difícil; voz constante, hecha -justamente con tinta china- que ha de levantarse hasta el cielo -en llama de tinta negra-" (Toño Salazar)

Es tu nacimiento el 1 de julio de 1897 en la ciudad de Guatemala, por alguna casualidad te tocó nacer ahí. Tu padre un hombre muy viajero es de seguro el mayor culpable de que esto haya pasado. Ya en tu patria te instalas en Santa Tecla en donde pasarías tu niñez, en la cual perderías a tu padre. La pobreza vino con la tragedia. Un poco más tarde tu madre moriría y quedarías a la tutela de tu padrino Monseñor Pérez Aguilar, que era primo de tu madre, el cual a la hora de su muerte le afirmará: -"Muere tranquila porque yo, la iglesia, se hará cargo de tu hijo"-. Siempre dices que eres lo que sos porque viviste muy intensamente esas cosas.

Arturo Ambrogi, al cual conociste en la adolescencia recuerda el día en que te conoció y te hace una descripción bastante certera: -" Una tarde llegó a mi casa un muchachito pachito. Endeble. Paliducho. Apenas si era una raya de lápiz vestida de dril relavado y en la cabeza llevaba un desintegrado sombrerito en que la paja amarilleaba. En su fisonomía (una carita jalada, enjuta, de grandes ojos vivaces y pestañas colochas) se reflejaba un prematuro cansancio"-. Ambrogi, sería el que te indujera e impulsara a salir del país, después de ver tus caricaturas. Tu meta era llegar a Francia pero por razones económicas México fue tu destino inicial.

-" Uno de los más geniales estilistas de la caricatura. Nos sorprende con dos trabajos que han merecido los elogios de nuestros inteligentes."- Este fue uno de los comentarios que salió en la prensa mexicana cuando montaste tu primera exposición en la Escuela Nacional de Bellas Artes allá por 1921, en donde tú ya te estabas abriendo un "campito" en la caricatura. En tu estadía en ese país te empezaste a relacionar con personas como Rufino Tamayo con el que trabajaste en el Museo Antropológico de México y con Alfonso Reyes, humanista y filósofo, amistad que se mantuvo aun cuando dejaste México.

Francia sería tu nuevo hogar por varios años. Tu sencillez, tu voz siempre suave, ese carácter tan humilde, la gran calidad humana con la que te manejabas era el contraste de tu grandeza con la pluma. Esto llevó a que personas como Picasso demostraran gran afecto a ti. Al recordar esos días en Montparnasse mencionas: -" Nos reuníamos todos los días; hablábamos de arte, humanidad, política, filosofía, de todo. Recuerdo a Pablo bien, un hombre muy humilde, muy sincero, extraordinario. Le dije un día, "por qué no pintas abstractos... (había dejado el cubismo)" y él respondió, "porque la naturaleza, el hombre, no son abstractos".

Tu talento creció y con él la admiración de todos, personas como Fujita (considerado uno de los más grandes pintores japoneses del siglo XX) te admiraban, a tal grado que llegaron a hacerse caricaturas mutuas.

Después de Francia estuviste en Italia, Argentina y Uruguay. En tu paso por Suramérica tuviste grandes amistades, entre ellos Jorge Luis Borges y Pablo Neruda; con este último tendrías una amistad muy estrecha. Cuando Neruda ganó el premio Nobel, te preguntaron sobre qué pensabas de la ideología comunista que este manejaba, a lo que tu contestaste: -"Creo que es indebido criticar a un poeta o novelista comprometido. El arte, cuando cumple con las normas de la belleza, será siempre eterno"-. Neruda por su parte te escribe en una postal que te envía a El Salvador años después: -"Toño eres un ausente tan presente"-.

Un lado de tu caricatura que me es bastante simpático es el de tus ilustraciones de cuentos para niños, las cuales las hiciste en Argentina. Ilustraste cuentos como Barba Azul de Carlos Perrault, Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, Simbad el marino de Las mil y una noches entre otros. El trazo y el color con el que ilustrabas fue siempre una marca que te caracterizó por lo largo de los años. Tu influencia te dejó bien marcado desde la infancia, aquellas revistas de Simplicissimos provenientes de Alemania y un poco después los dibujos de Bagarin, fueron tus dos grandes escuelas en aquellos días.

Después de trotar por aquí y por allá, regresas al fin a tu país, te instalas en Santa Tecla en una casita preciosa ubicada en la colonia Utila de esa ciudad a la cual le das el nombre de la Recalada. Casado con Carmela, salvadoreña a la cual conociste en Francia y con tus dos hijas amadas que te regalo la vida como tu mismo lo expresabas, llegaste a la vejez, en la cual te gustaba firmar Otoño Salazar. Nunca dejaste de hacer caricaturas aun cuando el Parkinson te atacó, verdadera pasión por lo que hacías te acompañó hasta ese 31 de diciembre de 1986 en que pasaste a ser una caricatura hecha de tinta muy brillante en lo profundo del cielo.
Publicación original: elfaro.net

3 comentarios:

MHM dijo...

Bien por nuestro Toño!

MHM dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Agi dijo...

"Un ausente tan presente" parece ser Señor Salazar cuando le hablas a través de la pluma directamente a su retrato. Me gusta mucho este artículo. Te felicito.